CÓMO AFRONTAR LA CULPA QUE SURGE EN EL FAMILIAR CUIDADOR DE UNA PERSONA CON DEMENCIA

Entre una gama de sentimientos que surgen en el cuidador de una persona con Demencia, la culpa es uno de los más frecuentes.  Puede surgir por diversas situaciones que se presentan en la relación de cuidado y que no se pueden manejar adecuadamente. Entre ellas  podemos destacar:

  • Sentir enojo ante el desconocimiento sobre la enfermedad  y por no poder  superar el pesimismo ante el pronóstico de “no hay nada para hacer”.
  • Sentir miedo por no haber recibido la información suficiente para enfrentar la tarea de cuidado
  • Sentir que no se está preparado para superar los momentos difíciles producto de la conducta desordenada de la persona
  • Sentir vergüenza o incomodidad ante ciertos comportamientos de la persona que se consideran inaceptables por no entender  que son parte de la enfermedad
  • Sentirse culpable e impotente ante la idea de que tu familiar ya no volverá a ser quien era, por momentos dudas de si entiende lo que sucede y no sabes cómo tratarla/o.
  • Estar superad@ emocional y físicamente, sintiendo que tratas de dar todo de ti pero que no es suficiente y por lo tanto considerar la institucionalización

Sobre la culpa:

La culpa está compuesta de un juicio de valor, de una respuesta emocional  y de un comportamiento. Es un sentimiento que comprende un proceso en el cual la persona se pone metas excesivas y aunque realiza enormes esfuerzos para lograrlo no lo consigue. Surgen los “deberías” producto de normas y exigencias internalizadas sobre lo que deberíamos hacer o haber hecho. Esto muchas  veces impide la aceptación de que se hace lo que se puede con los recursos o herramientas con que se cuenta en ese momento puntual.

Lamentablemente el sentimiento de culpa no es ninguna ayuda, ya que genera una sensación de profundo desánimo. Es posible que te encuentres agotad@ y sufriendo lo cual repercute en tu salud física y mental, de tal forma que puede llevarte a padecer trastornos como ansiedad, depresión o “burntout” que es el síndrome de cuidador quemado, y esto inevitablemente resiente la calidad del cuidado que le brindas a tu ser querido.

Es aconsejable poder ser consciente de estos sentimientos, ser capaz de identificarlos sin juzgarlos y animarse a hablarlo con alguien de confianza o con un profesional de la salud mental.

Actitudes que pueden ayudar a aliviar la culpa:

  • Evitar JUZGARSE luego de ocurridos los hechos, como se dice habitualmente “con el diario del lunes es más fácil”.
  • Tratarse con COMPASIÓN, como lo haría con una persona que ama y aprecia.
  • Descubrir el APRENDIZAJE que deja cada situación tratando de valorar los hechos lo más objetivamente posible.
  • La relajación y el ejercicio físico son antídotos naturales frente a la culpa o la ira

Poder enfrentar y vencer el sentimiento de culpa es una gran tarea que requiere de mucho trabajo interno. Es necesario poder identificarla y diferenciarla de la responsabilidad. Aceptar la situación tal cual es permite un mejor afrontamiento y resolución de los problemas que surgen.

Reconocer que no somos infalibles y que tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores es clave para superar la difícil tarea de cuidar a un familiar con Demencia.

Recuerda lo siguiente:

Convertir nuestras debilidades en fortalezas es fundamental para enfrentar cualquier desafío que la vida nos presente.

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