¿PODEMOS REDUCIR EL RIESGO DE DEMENCIA?

Es una pregunta difícil de responder a pesar de los enormes avances científicos y tecnológicos que, entre otras cosas, nos han permitido extender los años de vida.

Poder disfrutar más años de esta experiencia llamada vida es una noticia maravillosa. Sin embargo también representa un enorme desafío, ya que lo ideal sería poder estar lo más saludables posible para vivir una vejez plena y feliz.

En ese sentido y en lo que tiene que ver con la Demencia, actualmente hay más de 44 millones de personas en el mundo que la padecen, y se estima que para el 2030, este número aumentará a casi 76 millones y para el 2050, a 135 millones.

Uno de los factores de riesgo más importantes es la edad, de ahí la enorme preocupación por reducir al máximo el riesgo de padecerla.

¿Qué es la Demencia?

Hay un gran desconocimiento en torno a la Demencia, y en general una enorme gama de imaginarios, la mayoría negativos, en torno a la misma.

No nos vamos a engañar pensando que no es una situación difícil y desafiante para quien la padece y para su entorno familiar y social, sin embargo, no son todos los casos iguales y se puede sobrellevar con mejorar la comprensión de lo que sucede.

Podemos decir que la demencia es un síndrome, lo que significa que puede ser ocasionado por diferentes enfermedades. En general se ven deterioradas la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el lenguaje, la capacidad de adquirir nuevos conocimientos, de planificar y tomar decisiones. A su vez  pueden ir acompañadas de un deterioro a nivel emocional, del comportamiento social y/o de la motivación. La causa más común es la Enfermedad de Alzheimer, también se encuentran la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal.

Es muy importante saber que la demencia es un proceso que puede ser diferente en cada persona ya que depende mucho de la personalidad e historia de vida de cada uno.

¿PODEMOS HACER ALGO PARA EVITARLA?

La respuesta no es sencilla como ya les comenté, sin embargo, las últimas investigaciones sugieren que hay algunas acciones que podemos llevar a cabo para reducir el riesgo de desarrollar Demencia en algún momento de nuestra vida.

Y una respuesta asombrosa es que llevar un estilo de vida saludable, algo tan sencillo de hacer, podría reducir notablemente el riesgo. Se basa en una premisa muy sencilla:

LO QUE ES BUENO PARA TU CORAZÓN, ES BUENO PARA TU CEREBRO

Así que  llevar una dieta balanceada y realizar ejercicios físicos y mentales sería un factor de protección para reducir el riesgo de Demencia.

A continuación te detallaré 5 formas con las que puedes ayudar a reducir el riesgo:

1) Cuida tu Corazón undefined

Hábitos como fumar, la presión alta, el colesterol alto, la diabetes y la obesidad, dañan nuestros vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de tener un ataque cardiaco o un accidente cerebro vascular. Varias  investigaciones han demostrado que estas condiciones pueden ser un factor de riesgo para desarrollar una demencia más tarde en la vida. Esto puede evitarse con elecciones de estilos de vida saludables y tratamientos efectivos.

2) Mantente físicamente activo    undefined       

La actividad física y el ejercicio  pueden ayudarte a controlar tu presión sanguínea, el peso, y a reducir el riesgo de diabetes tipo II y algunas formas de cáncer. Hay algunas evidencias que sugieren, que las actividades físicas pueden reducir el riesgo de desarrollar una demencia. La buena noticia es , y está comprobado, que el mantenernos activos nos hace sentir bien y es una excelente actividad para hacerla con familiares y amigos.

3) Sigue una dieta saludable  undefined

Los alimentos brindan la energía a tu cuerpo y tu cerebro, por lo que una dieta saludable y balanceada es la mejor ayuda que podemos darle. Algunas evidencias sugieren, que ciertas dietas como la Mediterránea, rica en cereales, frutas, pescado, legumbres y vegetales, pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia.  Además se sabe que  comer grandes cantidades de grasas y alimentos procesados, los cuales son altos en grasas saturadas, azúcar y/o sal, está asociado con un alto riesgo de padecer enfermedades cardiacas y por lo tanto debemos de evitarlos.

4) Desafía tú cerebro     undefined

Desafiar tu  cerebro con actividades nuevas ayuda a construir nuevas células cerebrales y a fortalecer las conexiones entre ellas. Es lo que en neurociencias se denomina neuroplasticidad, y que está comprobado sigue sucediendo en edades avanzadas. Se ha llegado a la conclusión que esto podría contrarrestar los efectos dañinos de la enfermedad de Alzheimer y otras patologías demenciales. Desafía tu cerebro aprendiendo cosas nuevas cómo: aprender un idioma, o comenzar un deporte o un pasatiempo nuevo, etc.

5) Disfruta de actividades sociales   undefined

Las actividades sociales son un gran beneficio para la salud en general y por supuesto para el cerebro. Estimulan nuestra reserva cerebral, ayudando a reducir el riesgo de demencia y depresión. Compartir tiempo con familiares y amigos evita el aislamiento, uno de los principales problemas que sufren muchos adultos mayores.

Espero este artículo te haya sido de utilidad y no te preocupes si en este momento llevas una vida sedentaria y no te alimentas de forma saludable porque te recuerdo  que:

NUNCA ES TARDE PARA HACER ESTOS CAMBIOS.

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